Pudiésemos pensar que ambos conceptos son iguales a la hora de ser trabajados, sin embargo, lo cierto es que nos estamos refiriendo a dos ideas sumamente distintas. Además que, trabajar en uno u otro modo aporta resultados muy diferentes.
Si buscamos en la Wikipedia la definición de proyecto nos dice lo siguiente: “es un esfuerzo planificado, temporal y único, realizado para crear productos o servicios únicos que agreguen valor o cause un cambio retroactivo”. Para la mayoría de los mortales puede ser algo con diferentes grados de complejidad, donde para su realización intervienen diferentes personas, en el que hay que hacer estudios, comparaciones, ensayos y pruebas para que, al final, obtengamos algo que no teníamos hasta entonces.
Si hacemos la misma búsqueda con tarea, el resultado es decepcionante por su ambigüedad ya que nos dice que es: “Trabajo, obra”. Según esto, puede ser cualquier cosa que hagamos.
Un proyecto no es más que una cuestión abierta y pendiente que requiere más de una acción (tarea) para ser completado. No es algo que se pueda realizar sino que se trata de un resultado que buscamos. Pero además, un proyecto es algo sobre lo que se deberá pensar con el fin de tener claras todas las acciones (tareas) que se deban realizar para conseguir lo que con él se había propuesto. Y el resultado se alcanzará cuando finalice la última acción del proyecto.
Sin embargo, la tarea es una acción física, que sí se realiza, para lograr algo. Y es algo que se puede empezar, hacer y que se debe terminar. Además, se sabe cuándo se empieza y cuándo está finalizada. Por ejemplo, llamar a tu novio o novia por teléfono para invitarle a cenar, sería una tarea.
Cuando abarcamos todo y no hacemos nada
Un error generalizado que comenten hasta los más eruditos profesionales, es que intentan hacer muchas tareas a la vez y perseguir los proyectos de uno en uno, porque piensan que son tareas. Lo cierto es que, es una manera poca efectiva de trabajar.
Cuando hacemos esto, caemos en lo que se conoce como multitareas y nuestra productividad baja. La multitarea, es decir, cambiar de una tarea a otra sin haber finalizado la primera o tratar de atender y realizar dos cosa a la vez, te hace menos efectivo, ya que al cambiar tu focalización hacia otra cosa, cuando vuelvas a la anterior, y siempre, tendrás que retomar la concentración y volver a situarte donde estabas, y esto requiere de un esfuerzo y de un tiempo que no dedicaremos a otra cosa.
Sin embargo, cuando trabajamos en proyectos y tratamos de centrarnos en uno y sacarlo adelante, lo más habitual es que nos encontremos, en un momento dado parados: porque estás esperando alguna información, o porque estás esperando que alguien realice alguna tarea previa, o porque requieres que te respondan a un correo que has enviado, o por cualquier otra causa.
Cuando nos vemos obligados a parar ante situaciones como las anteriores, además de la carga emocional que nos provoca, tendemos a llenar el espacio vacío con el que nos encontramos en nuestra jornada laboral haciendo cosas que, por lo general, aportan muy poco valor a nuestro trabajo.
«El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización»
J.P. Sergent













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