Quizás estés pensando que si ponemos la palabra “diversión”, junto negocio, la ves como que está fuera de lugar o hace una mala combinación. Sin embargo, aunque no lo creas. Disfrutar de lo que se hace, reduce significativamente el tedio de la rutina. Esa frustración que empieza a viciar el ritmo que llevamos para cumplir nuestras metas.
Ojo, divertirse no se trata de ir a grandes fiestas con gente de tu trabajo. Se trata de dejar espacios o enfocar el trabajo para que este sea una experiencia agradable.
Salir de la caja
Se trata de que con creatividad realizar de las actividades momentos agradable para hacernos a nosotros y a los demás más receptivos con lo que hacemos o enseñamos.
Una exposición de producto por ejemplo, fácilmente puede convertirse en una party plan, un tipo de negocio en el que se fundan las redes de mercadeo para promocionarse. Tienes todas las bases de una demostración, pero deja pequeños espacios para la “diversión”. Claro, este momento de esparcimiento va enfocado en fortalecer la presentación.
Por ejemplo, lanzas al mercado una línea de cuchillos. Realiza una competencia de cocina. Cumples con el objetivo de demostrar todos los beneficios de tu producto al mismo tiempo que creas experiencias agradables que te ayudan a crear nexos fuertes entre el consumidor y lo que oferta y al mismo tiempo sales de la rutina.
Cómo ves, dicho en palabras simples, tienes que apasionarte por lo que haces, porque sino esto será un espejo de tu trabajo, cada vez tendrás menos ideas creativas e innovadoras que ofrecer y como ya es sabido, afectará tus resultados a fin de mes.
Ahora que ya has leído esto, seguro que piensas que la diversión y los negocios hacen un matrimonio maravilloso, yo te digo crea tu momento, disfrútalo y vívelo. El éxito es el camino, no la meta.














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