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El sueño que acompañaba al rey

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Adaptación del sueño del Faraón

 

Ignorant pedía consejo a Erudite, diciéndole:

-Erudite, como bien sabes, mis negocios han fructificado en esta época, de tal manera que generan gran abundancia para mi bolsillo.

Un hombre vino a verme y me ofreció que le compre algo que no  necesito. Aunque sería placentero para mí tenerlo, no me es necesario; pero tampoco gravoso, pues los caudales me sobran. Insto a tu sabiduría, amigo, y pido tu consejo.

-Ignorant -dijo Erudite-, para que hagas lo correcto, me gustaría que escucharas la historia del rey que tenía pavor a quedarse dormido.

Ignorant asintió.

-Ignorant -dijo Erudite-, había un rey que tenía pavor a quedarse dormido. Cada noche al ir a la alcoba real, le acompañaba un sueño.

El rey dormía y despertaba, y al volver a dormirse soñaba que de una enorme mata de trigo brotaban espigas frondosas, hermosas, verdes y repletas de grano de la mejor calidad, pero junto a ésta brotaba un mata con otras espigas, estériles, vacías y achicharradas por el viento solano, que devoraban a las primeras.

Ésta tribulación le acontecía cada noche, y al día siguiente, el rey se encontraba nervioso y atormentado por su sueño, pero por más que preguntaba a su intérprete de sueños y a todos los sabios del país, ninguno sabía que interpretación dar a ese sueño. Tal era la desesperación del rey que su amargura se propagó por el país.

Hasta que un día el encargado de servir el vino en la copa real, recordó que un prisionero del país vecino, recluido en la cárcel real, sabía interpretar los sueños y se lo dijo al rey.

El rey, reunió al consejo del reino, y mandó llamar al recluso ante su  presencia.

Le  sacaron de la cárcel, le cortaron el pelo y le dieron ropas nuevas, dignas para presentarse delante el rey.

Cuando estuvo en su presencia el rey le dijo: -He tenido un sueño y no hay quien me lo interprete, y he oído hablar de ti, que en cuanto oyes un sueño lo interpretas.

El prisionero respondió: -No soy yo quien interpretará tu sueño. El Rey de los Reyes, el que está por encima de ti y de todos los reyes de la Tierra, será el que dé una interpretación al sueño del rey.

El rey dijo entonces al prisionero: -En mi sueño, de una enorme mata de trigo brotan espigas frondosas, hermosas, verdes y repletas de grano de la mejor calidad, pero junto a ésta brota una mata con otras espigas, estériles, vacías y achicharradas por el viento solano, que devoran a las primeras. Se lo he contado al intérprete de sueños y a los sabios, y no ha habido ninguno entre ellos que sepa dar interpretación.

El prisionero dijo al rey: -El Rey de los Reyes ha dado a conocer al rey lo que va a ocurrir en el país.

Las espigas frondosas, hermosas, verdes y repletas de grano son años de abundancia. Las espigas, estériles, vacías y achicharradas por el viento solano son años de hambre y escasez.

Vendrá un periodo de gran abundancia en todos los países de la región, y detrás vendrá un periodo de gran escasez, tal que hará que se olvide toda la abundancia tenida, y la pobreza y el hambre consumirán la región.

En cuanto a la repetición del sueño al rey, es porque ya ha sido decretado por El Rey de los Reyes y se apresurará su ejecución.

El rey debe buscar un hombre honesto, sabio e inteligente, que sepa estar al frente del país. Nombre el rey administradores, que visiten los campos y recojan la quinta parte de la cosecha de los campos del país en el periodo de abundancia; que reúnan el producto de la abundancia, y lo almacenen a disposición del rey, para abastecer el país, y que lo mantengan para que sirva de reserva en el periodo  de hambre y escasez que vendrán sobre el país, y tus súbditos no perezcan de hambre.

El consejo del reino estuvo de acuerdo y  conforme con las palabras del prisionero, y el rey, impresionado, dijo:     -Tú serás quien gobierne el país, y todo el pueblo te obedecerá; nadie estará por encima de ti, sólo yo por ser el rey seré mayor que tú.

Y el rey se quitó su anillo y se lo puso al prisionero, ordenó que lo vistieran con las mejores ropas, puso en su cuello un collar de oro, y le dio el mejor carro de caballos después del suyo.

También ordenó que, cuando visitara las calles y plazas de todo el país, el pueblo gritara en señal de reverencia: “El Rey de los Reyes habló, y Su Amigo llegó a nuestras vidas”.

Acabado el periodo de abundancia en el reino, llegó el periodo de hambre y escasez, y el pueblo clamaba por comida al Amigo del Rey de los Reyes.  Entonces ordenó abrir todos los almacenes donde se habían almacenado las reservas de alimentos y el pueblo mitigó el hambre y todas sus necesidades fueron suplidas.

Tal fue la cantidad de provisión almacenada que pudieron auxiliar y vender provisiones a los reinos cercanos, de tal modo que mientras los demás pasaban cierta escasez, en el reino del Amigo del Rey de los Reyes pudieron sobrevivir holgadamente.

-Y tú, Ignorant, ahora que en tus negocios hay  abundancia y bienestar, ahorra, reserva y guarda, para que cuando lleguen los tiempos malos puedas sobrevivir y prosperar, mientras muchos otros quizás quiebren.

Administrar los recursos de la abundancia

es garantizar continuidad

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