A veces es difícil concentrarse en las labores diarias y más aún sacar esas ganas necesarias que se requieren para poder ejecutar algo. La falta de temple para hacer las cosas y esa presión en el pecho que te obliga a moverte, muchas veces se pinta de colores en nuestro cuerpo.
¿Has tenido una excelente idea en tu cabeza por días, meses y, aun teniendo disponibilidad de tiempo, no has hecho absolutamente nada para dar el primer paso? Quizás estás pasando por el proceso difícil de la carencia de energía para accionar a cumplir los objetivos. Este fenómeno del ser humano se llama “pereza o desidia”, aunque en la actualidad le han dado un nombre más caché: Procrastinación.
Seguramente frases como “ya lo hago”, “otro capítulo más de Games Of Thrones”, “dormiré 5 minutos más”, “ay qué pereza hacer tarea”, han rodado por tu cabeza justamente en ese instante que sabes que debes hacer algo. El cerebro y esa voz tan peculiar que nos hablar en momentos inoportunos, hacen de las suyas cuando de realizar labores se trata.
Dejar de hacer algo que debemos hacer, a pesar de ser conscientes de las consecuencias negativas de no hacerlo significa que estamos cayendo en la pereza de hacer las cosas. Ésta nos aparta de nuestro verdadero genio, ese genio que todos llevamos por dentro pero que no dejamos salir por el fastidio o la falta de motivación para hacer las cosas.
También puede ser una actitud ante de la vida, de dejar pasar las oportunidades por la puerta de la casa por el simple hecho de no tener las ganas ni el empuje suficiente para accionar. Es algo muy frecuente en nuestro día a día.
Según Nietzsche, el miedo es desidia. Para salir de ella, debemos primero superar el miedo que podamos tener. Ese miedo a los cambios y a salir de nuestra zona de confort; cambiemos estas dudas por el deseo de querer ser auténticos y liberar todo nuestro potencial.
«Una y otra vez se aferra uno a las cosas a las que ha tomado cariño y piensa que se trata de fidelidad, pero es solo pereza» Hermann Hesse
En todo caso, la pereza de no hacer las cosas se da por simple y mera elección personal. Nosotros mismos elegimos quedarnos sentados viendo nuestra serie favorita o dejándonos caer en los brazos de Morfeo por largas horas, dejando pasar infinidad de oportunidades de crecimiento laboral y personal.
Combatiendo la pereza
Hay infinidad de técnicas y recetas para combatir la pereza y no caer en la procrastinación. Te daré algunos tips que yo misma uso para combatirla pues, como a ti, a veces levantarme de la cama parece una batalla imposible de ganar, hacer las labores es una guerra difícil de combatir.
-Prémiate: esto sirve también como automotivación. Si vas a hacer una tarea plantéate una recompensa si la terminas a tiempo. Por ejemplo, cuando mi mente quiere divagar y no hacer las cosas, me pongo un tiempo estimado para escribir y cumplido ese lapso (de haber culminado la labor) me recompenso viendo un capítulo de mi serie favorita.
–Ponte objetivos diarios: sin duda alguna la mejor manera de evitar la pereza es mantener la mente ocupada. Es por ello que ponerte objetivos diarios, así sean pequeños, te mantendrán distraída en cosas productivas durante todo el día. Al finalizar la jornada, tacha las cosas que hayas logrado ¡ya verás la satisfacción que sentirás al haber hecho las cosas!
-Calla tu voz juguetona por un rato: todos tenemos esa voz que nos dice que dejemos las cosas para mañana para poder ver la tv, dormir, salir, etc. Es nuestra otra mitad juguetona y distraída. Poco a poco aprende a hacerle frente y que te deje cumplir tus responsabilidades para luego invertir parte de tu tiempo en algo que te guste mucho.
«Nuestra naturaleza está en la acción. El reposo presagia la muerte»













Muy interesante
¡Muchas gracias! Saludos.