Para relajarse y romper la rutina, relájese unos minutos en el trabajo todos los días. Aprenda algunos consejos para lograrlo sin que le consideren flojo.
¿Padece de dolor de espalda y de rigidez en el cuello después de unas pocas horas en el trabajo? ¿La prisa por cumplir con los plazos, por hablar a cada rato por teléfono o por terminar informes y listas parece agobiarle a cada hora? Entonces es bueno que adquiera el hábito de relajarse por unos minutos a lo largo de cada día.
Si lo hace de la manera correcta, incluso un minuto sin pensar en el trabajo, puede ayudar a desestresarse a largo plazo. Y si cree que no tiene tiempo ni para relajarse por cinco minutos, entonces puedes estar trabajando demasiado o muy duro.
Consejos para tranquilizarse
Los siguientes consejos le pueden ayudar a calmar sus nervios, a aumentar su productividad y a posponer la aparición de úlceras.
Masajee sus sienes
> Piense en esto como si masajeara su cerebro. Retire su mirada de la pantalla de la computadora y enfóquela en algo que se encuentre a nivel del suelo: esto ayuda a aliviar los músculos que mueven los globos oculares. También trate de relajar su cuerpo. Respire y trate de olvidar todo en lo que está trabajando, al menos por un momento.
Escuche música
> Ya sea algo tranquilo y relajante o algo duro y pesado, la música es excelente para un rápido escape mental. Utilice los audífonos si está en su escritorio, o enciérrese en su coche durante su descanso para que pueda disfrutar de sus canciones favoritas. Mientras más atractiva sea esta actividad para usted, más ayudará a liberar su tensión en el trabajo.
Cambie su escritorio
> No deje que su cubículo se convierta en parte de su rutina. Cambie de aire leyendo de pie o trabajando desde otra oficina o desde la sala de conferencias. Quizá se sorprenda de cómo el más mínimo cambio en su entorno influye de manera positiva en su compostura.
Estírese
> No sólo en la forma en que se estira cuando bostezas. Levántese de su silla, encuentre algo de espacio y estírese como si se preparara para correr una maratón. Toque los dedos de sus pies con los de sus manos, flexione las pantorrillas y haga pequeños círculos con los brazos. Los músculos del cuerpo están interconectados: mientras más se estire, más se relaja el cuerpo entero.
Haga algo personal
> Responda a un e-mail o haga una llamada telefónica. Recuérdese a sí mismo/a que existe vida más allá de su cubículo o su escritorio. También sirve si piensa en una relación o un acontecimiento que le recuerde un evento agradable. Esta diversión mental también desestresa mucho.
Tome una taza de té
> Si es la segunda bebida más popular del mundo, el té debe de servir para algo, ¿no es así? Pruebe las variedades libres de cafeína, a menos que sea adicto/a al café y ya requiera de una segunda dosis de este estimulante. El té ayuda a la digestión y es genial para la relajación.
Coma algo
> Un aperitivo es un buen cambio sensorial del duro trabajo mental. Lo mejor es algo que contenga proteínas, pues es menos probable que le haga tener más hambre más tarde. Cuidado con comer de más, de lo contrario, terminará como un león que acaba de devorar a su presa: con flojera, echado y sin hacer nada.
Lea una tira cómica
> Cualquier cosa que le ofrezca un pequeño estímulo mental fuera del trabajo es una buena distracción. Se puede sorprender de lo mucho que hace una lectura de cinco minutos para aliviar el estrés y, por un momento, borrar los pensamientos persistentes en la cabeza, relacionados con la actividad que hace durante 8 horas de lunes a viernes.
Planee su fin de semana
> Esperar a que sea fin de semana, o mejor aún, vacaciones, pueden animarle. Pero no se deje llevar; de lo contrario, puede acabar despreciando aún más su trabajo. Tómese un minuto o dos para imaginarse en la playa o acurrucado/a bajo las sábanas un domingo en la mañana. Antes de que se de cuenta, ya lo estará haciendo.
Renuévese
> Vaya al baño, súbase las mangas, lávese las manos, salpique un poco de agua en su cara, remójese las sienes y la parte posterior del cuello con agua fría. Además de ser refrescante, el agua fría sobre la piel despierta los sentidos.
Haga algo creativo
> Dibuje una caricatura, coloree algo, tómese una foto o escriba un poema. Esto le recordará que el cerebro es capaz de realizar otras tareas que las que hace todos los días en el trabajo.
Si pasa todas sus horas de trabajo bajo estrés, entonces su última hora de trabajo será mucho menos productiva que la primera. Mantenga una buena productividad tomándose pequeños descansos de vez en cuando. De hecho, la idea general al alejarse de los pensamientos relacionados con su trabajo puede beneficiarle a cualquier nivel. Así que tómese un descanso: le recordará que es un ser humano y regresará descansado/a y listo/a para seguir trabajando.
Actividades fuera de la oficina
> De un paseo
Lo mejor es salir a la calle a tomar aire fresco. Pero si está confinado a un espacio interior y sin poder salir, incluso un paseo alrededor de la oficina le ayuda a romper la monotonía de la rutina. Concéntrese en las partes móviles de sus piernas y los músculos del brazo que han estado con poco movimiento en todo el día. Incluso subir unas escaleras puede servir en gran medida.
> Haga ejercicio
Vaya al gimnasio, pasee en bicicleta, salga a correr o juegue con una pelota con algún compañero de trabajo. No hay duda de que uno de los mejores contrastes para drenar el esfuerzo mental es el esfuerzo físico. Al aumentar un poco la frecuencia cardiaca hace que la sangre fluya por su cuerpo a mayor velocidad.
> Beba algo con alcohol
No se emocione ni se exceda, pero un vaso de vino o una cerveza junto con la comida, o un chorrito de crema irlandesa en el café durante el descanso, puede ser justo lo que necesita. Estas bebidas alcohólicas ayudan a relajarse y a trabajar de manera más eficiente y con calma.












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