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La Mejor Historia Sobre Perseverancia – Parte II

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¡Hola de nuevo! Y gracias por seguir la historia del Sr. Honda. Rápidamente, continuemos donde nos quedamos:

Verás, lo que ocurrió fue que durante la guerra, los Estados Unidos bombardeó la fábrica del Sr. Honda, destruyendo la mayor parte de ella. Fue catastrófico para él.

Ahora, en lugar de sentirse derrotado, reunió a todos sus empleados y les dijo: “¡Rápido! Salgan y vigilen a esos aviones. Ellos van a botar sus latas de combustible desde el cielo. Tenemos que averiguar dónde caerán y conseguir esas latas, ya que contienen la materia prima que necesitamos para nuestro proceso de fabricación” Estos eran materiales que no podías conseguir en ninguna parte en Japón.

El Sr. Honda vio la manera de aprovechar lo que la vida le estaba dando. Lamentablemente, otra desgracia ocurrió: un terremoto sacudió su fábrica y él se vio obligado a vender su operación de pistones a Toyota. Pero Dios nunca cierra una puerta sin abrir una ventana, así que…

Cuando terminó la guerra, Japón estaba en crisis total. Los recursos eran escasos en todas partes del país – la gasolina en algunos casos era casi imposible de encontrar, y el señor Honda ni siquiera pudo conseguir el gas suficiente para conducir su coche al mercado para comprar comida para su familia.

Pero en lugar de sentirse derrotado y desamparado, tomó una nueva decisión. Él decidió que no se conformaría con esta calidad de vida. Se hizo una pregunta muy poderosa:

“¿Cómo puedo hacer para alimentar a mi familia?
¿Cómo puedo usar las cosas que tengo en este momento para lograr ese objetivo?”

Entonces se dio cuenta de un pequeño motor que tenía, que era del tamaño del de una cortadora de césped tradicional y tuvo la idea de conectarlo a su bicicleta. En ese momento, la primera bicicleta con motor se había creado. Él la llevaba desde y hacia el mercado y muy pronto sus amigos le estaban pidiendo que les hiciera unas así para ellos también.

Poco después, había hecho tantas “moto-cicletas” que se quedó sin motores, por lo que decidió construir una nueva fábrica para la construir los suyos. Pero no tenía dinero, y Japón estaba destrozado. ¿Cómo podía hacerlo?

En lugar de rendirse, se le ocurrió una idea brillante: Decidió escribirle una carta a cada dueño de negocio de bicicletas en Japón, diciéndoles que él creía tener la solución para lograr que Japón se pusiera en movimiento de nuevo, que su invento sería barato y podría ayudar a la gente a llegar a donde tuviera que ir. Luego les pidió que invirtieran en su proyecto.

De los 18.000 dueños de negocios de bicicletas que recibieron la carta, 3.000 le dieron al Sr. Honda dinero y así fabricó su primera serie oficial.

¿Y luego fue un éxito?… Pues no

La moto era demasiado grande y voluminosa, y muy pocos japoneses la compraron. Así que una vez más, el Sr. Honda se dio cuenta de lo que no estaba trabajando y en vez de darse por vencido, él cambió su enfoque de nuevo. Él decidió desarmar su moto y hacerla mucho más ligera y más pequeña. La llamó “El Cachorro”, y se convirtió en un éxito de la noche a la mañana, ganando el famoso “Premio del Emperador”.

Todo el mundo comenzó a mirar al Sr. Honda mientras pensaban que buena suerte había tenido al ocurrírsele tal invento de un día para otro.

L o que pasa es que casi todo el mundo ve La Gloria, pero no La Historia (detrás de ella).

Hoy en día la empresa Honda es una de las más exitosas en el mundo. La Corporación Honda emplea a más de 100.000 personas y sobrepasa en ventas a cualquier otro distribuidor en los EE.UU. (menos Toyota) – todo debido a que el señor Honda nunca se dio por vencido.

La lección a recordar aquí es que nunca permitas que los problemas o circunstancias en tu camino te desalienten.

Lo que el Sr. Honda descubrió es que siempre hay una manera de tener éxito si estás realmente comprometido con lo que haces.

Espero que esta historia te haya gustado. Cuando sientas que pasas por obstáculos en tu negocio, recuerda al Sr. Honda y que al final, todo es posible.

editorial

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