Queridos emprendedores, para iniciar este tema, esta vez me permitiré contar una pequeña anécdota o mejor dicho varias, como toda persona que está en el camino del crecimiento personal y financiero, cuento con una gran cantidad de libros. Los cuales me gusta leer y releer. Hace poco, mientras disfrutaba de mi lectura, llegó una visita, por lo cual no me dio tiempo guardar mi pila de textos. Esta vez fue algo positivo, pues inmediatamente llamaron su atención y quiso saber sobre ellos.
Tomó con gran expectativa los libros y fue leyendo las portadas poco a poco, todo iba de maravillas hasta que se topó con uno que al parecer no era de su agrado, lo rechazó, lo vejó y dijo que jamás leería algo de ese loco, en referencia a uno de los autores. El texto, fue catalogado por esa persona como poco aprovechable o reducido a desperdicio. El texto que se titula El toque de Midas; en cuestión muestra en su portada a dos hombres con traje ejecutivos, quienes son precisamente los autores, muestra a un sonriente Robert Kiyosaki y a un serio Donald Trump. Sí ese Donald Trump que recientemente se ha dedicado a mostrar al mundo sus opiniones personales y que no parecen ser muy acertadas. En fin, son estas opiniones personales de este empresario, las razones por las cuales mi visita desechó 263 páginas de valiosa información financiera, incluso con Robert incluido.
Mensaje más no mensajero
La personalidad de Donald puede dejar mucho que desear, y es que él mismo se ha dedicado a darlás a conocer al mundo con fines políticos. Sin embargo, esto no quita el hecho de que éste hombre tiene un amplio conocimiento en el mundo financiero, gracias a la experiencia acumulada durante años, más allá de sus creencias ¿No crees que en este apartado tenga cosas interesantes que decir? Veámoslo como que un hombre millonario, con un carácter fuerte y un sistema de principios distinto, decidió compartir con el mundo información del mundo financiero una fórmula con la que puedes hacerte millonario ¿la dejarías de leer sólo porque el hombre no te cae? No parece muy inteligente de tu parte verdad.
Cabe resaltar que esta obra es bastante anterior a su destape «opinacional», salió a la luz en ese momento donde el mundo alababa sus habilidades para los negocios.
Ahora, ilustraremos esto con otra historia: me encontraba yo estudiando séptimo semestre de Comunicación social, estábamos discutiendo en clase sobre oratoria, y dialéctica y la profesora nos pide que nombremos a un personaje histórico que con sus discursos haya demostrado ser un excelente exponente de estas dos expresiones verbales. En el salón se escucharon figuras como Nelson Mandela, Martin Luther King, entre otros, sin embargo, la propuesta de la catedrática, arrancó en algunos un gritito ahogado, y en otros instauró desconcierto.Ella puso como un excelente discursista a nada más y nada menos que Adolfo Hitler. Un ser con una filosofía de vista nada humanista, pero sin embargo el poseedor de los mejores discursos de la historia.
Entonces una persona que está estudiando para convertirse en comunicador, pasará por alto la efectiva técnica de este alemán. Si usted realmente quiere aprender, hágalo de los mejores. esto no significa que usted debe poner en duda su propio sistema de creencias. Elegir aprender las cualidades de alguien sin caer o contaminarse en sus presuntos aspectos negativos es ser inteligentemente asertivo con un coeficiente emocional alto.
El hacerlo o estudiar la técnica de estos mensajeros no te convierte en sus seguidores o fans.
Esto pasa también en nuestra vía diaria o laboral, se nos trasmite una información, que no acogemos porque no las dijo ese jefe o persona que nos desagrada y que al final, por no atender nos perjudicamos. Si tu vecino de escritorio de dice de mala manera, que no aprietes ese botón porque se te puede borrar todo, lo pulsarías por llevarle la contraria. Simplemente no tiene lógica hacerlo ¿o sí? Veamos el mensaje más no al mensajero.













Comments