Quizás desde una óptica egoísta, tal vez distorsionada e incluso egocéntrica, me atrevería a decir que TODO EL MUNDO DEBERÍA SER EMPRESARIO, AUTÓNOMO, al menos durante un tiempo de su vida.
El autónomo es emprendedor, cree en sí mismo y en su proyecto, lucha por un objetivo y “se lía la manta a la cabeza” con tal de trabajar en lo que le apasiona.
Pese a lo anterior, el emprendedor lucha contra mil trabas burocráticas, con una competencia feroz y unos consumidores (ya sea de bienes o servicios) poco o mal informados. Lo cual le hace más fuerte y, por naturaleza, más capacitado para afrontar los retos del día a día.
Si todos fueran autónomos al menos durante un tiempo aprenderían:
1) Que hay que ser valientes, emprendedores y, si no hay trabajo, PUES LO CREAS TÚ MISMO.
2) Lo único seguro son los gastos (mínimos), nunca los ingresos, HAY QUE PENSAR EN EL FUTURO.
3) Puedes recibir ayuda, sí, pero DEBES VALERTE POR TI MISMO y aportar más a la Sociedad de lo que recibes.
Creo firmemente que, con estos principios, tendrías una Sociedad mejor, más madura y desarrollada, preparada para los tiempos actuales y los que nos acechan.
LEX ARTIS ABOGADOS
@lexartisabogado












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