¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? ¿Te pones nerviosa cuando llega el momento de decir precios y acabas regalándolo o casi?
El tema precios, dinero y cobrar despierta muchas emociones y no precisamente buenas para mucha gente (puede que incluso sientas algo al ver la foto de la derecha), y es uno de los obstáculos más frecuentes entre emprendedores, sobre todo al principio (y a veces hasta cuando ya tienes años de experiencia). Es normal, es algo a lo que a lo mejor no estás acostumbrado, que te causa inseguridad o que saca todo tipo de creencias mentales que estaban por ahí escondidas. Sin embargo es imprescindible que controles o cambies esas creencias limitantes y le pierdas el miedo o no podrás vivir de tu negocio.
Es una cuestión de mentalidad y aunque cuesta mucho o lo superas o no sobrevives, es así de simple (que no fácil). Si quieres un negocio y quieres vivir (y bien) de él, tienes que vender lo que ofreces. Punto. El problema es lo que asocias con vender: manipular, engañar, ser una pesado, y lo que se esconde debajo: no gustar, que te critiquen, que se rían de ti, etc. A lo que hay que añadir el asociar el precio de lo que vendes con tu valor personal, ERROR. No hay precio que pueda pagar lo que tu vales y eso lo tienes que tener claro desde ya. Aparte de todo esto es bueno que tengas claro que:
- Vender es ayudar. Como lo oyes, no es presionar, ni agobiar, ni engañar. Es ayudar porque le ofreces a alguien lo que está buscando, ni más ni menos. Si yo tengo un dolor de espalda tremendo y un fisioterapeuta me ofrece sus servicios, ¿qué esta haciendo? ¡Ayudándome! Ofreciéndome algo que necesito y quiero y es independiente de que decida contratarle o no, eso ya depende de mi, pero él me está ayudando. Si tu no tienes clientes en tu negocio y yo te ofrezco trabajar conmigo y compartir estrategias para conseguirlo, ¿qué estoy haciendo? ¡Ayudándote! Y de ti dependerá aceptar la ayuda o no. Pues exactamente lo mismo pasa en tu caso. Si tienes algo que la gente quiere, que es útil, que soluciona un problema, que es precioso, al ofrecerlo estás simplemente ayudando. Esto lo tienes claro cuando te encanta lo que haces y ves el valor que tiene, entonces es cuando lo enseñas con seguridad y entusiasmo.
- Ayudar no tiene que ser gratis. Un creencia muy frecuente, yo de hecho he tenido algún lector escribiéndome indignado porque cobro por mis servicios y diciéndome que ayudar de verdad es gratis. Claro, claro, por eso vas al peluquero gratis y al dentista gratis y a tu abogado gratis. Que no te engañen y no te engañes a ti mismo, puedes ayudar gratis si quieres pero no tienes por qué hacerlo o no tienes por qué hacerlo solo gratis (y menos si tienes un negocio). Yo ayudo gratis con mis artículos pero si quieres trabajar conmigo en privado y que me dedique a ti al 100% tienes que pagar.
- Lo que tu haces tiene mucho valor. Es muy fácil subestimar lo que ofreces y pensamos que nadie va a pagar por eso, pero no es así, lo que haces tiene mucho valor y tienes que ser consciente de eso. Porque como dije antes, cuando de verdad crees que lo que ofreces ayuda, cuando te encanta lo que haces, no sientes que estás vendiendo, transmites el entusiasmo. A veces es difícil ser consciente del valor de lo que ofreces y necesitas ayuda externa para verlo, como los testimonios y cartas de tus clientes o lectores. Si todavía no tienes testimonios o cartas de apoyo, algo que puedes hacer es escribir cómo ayuda lo que ofreces a tus clientes en estas áreas: espiritualmente, salud, familia, dinero y futuro. Haz una lista y tenla presente para que dejes de subestimar lo que vendes.
¿Te paras a pensar si vas a pagar al fontanero, a tu dentista, a tu peluquera o el frigorífico que compraste ayer, a que no? Ellos te ofrecen un servicio y tu lo pagas y punto, es un intercambio de valor. Y es exactamente lo mismo que en tu caso. Solo depende de ti.
Está claro que no atreverte a cobrar tiene unas desventajas clarísimas que no hace falta casi ni que mencione: no tienes dinero, te agobias, no te centras en lo que debes, das mala imagen profesional, etc. Pero el problema es que también tiene ventajas, sí, has oído bien, ventajas y por eso sigues haciéndolo. Algunas ventajas son:
- No salir de tu zona de confort, porque mira que cuesta pedir dinero y ni te cuento cuando tus precios son altos…
- Gustarle a la gente, “mira qué maja y que buena esta chica que no me cobra nada…”
- Evitar críticas, “pero como vas a cobrar por eso, pues fulanita lo hace más barato, pero si somos amigas…”.
Son ventajas potentes, te toca a ti sopesar pros y contras y decidir, porque todo es cuestión de decidir, ¿quieres vivir de tu negocio o quieres que siga siendo una afición (y cara, además)?
Sé de buena tinta que da mucho miedo y al principio estarás temblando y, desde luego, te encontrarás con críticas, ¿y qué? Eso es que estás haciendo algo bien, por lo menos podrás vivir de tu negocio, valorar lo que haces y, sobre todo, ayudar a personas que de verdad valoran lo que ofreces y lo importante que es invertir en uno mismo a través de otros.
¿Te queda alguna otra opción? En realidad sí, contratar a alguien que venda por ti. Esas son las tres opciones que tienes: aprender a hacerlo tu, contratar a alguien que lo haga por ti u olvidarte de tener un negocio.
Así que ponte manos a la obra, déjate de excusas, comprométete contigo misma y con tu negocio y al siguiente que te pida eso que haces tan bien le cobras (y luego me escribes y me lo dices : )
Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. www.coachdelaprofesional.com













¡Muy buen post! Es importante concierciarnos de que todo lo que ofrecemos merece una retribución a cambio. Por otro lado ¿Por qué está escrito todo en femenino?
Un saludo 🙂
Resulta bastante obvio si lees el perfil de Aida: «coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas».
Aprovecho para decir que el artículo es muy interesante, y es cierto que muchas veces se tiene la tentación de cobrar poco o nada porque parece que así quedarás mejor con tu cliente, o que cobrando poco volverá a contratarte a ti la próxima vez, cuando lo que suele ocurrir es que te acabsn contratando a ti los marrones para los que no hay presupuesto, y los buenos contratos se los llevan otros que cobran 10 veces más que tu. Yo lo tengo claro, y tengo mis tarifas establecidas desde hace ya algún tiempo. Si a un cliente le resulta caro, no tengo inconveniente en aconsejarle que busque a otro profesional que se adapte mejor a su presupuesto.
Exactamente Chechu, enhorabuena por tenerlo tan claro!
Simple, ve el perfil de la autora: Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas,….
Es probable que haya sido un artículo interesante, extraído de una revista o web dirigida a mujeres profesionales. Ajusta y aplica, y no le pare al indio, que lo que mata es la flecha. Saludos.
Ja,ja, me ha encantado esa especie de refrán, no lo había oído nunca : )
Gracias Alfredo!
Esta escrito en femenino porque está sacado de mi blog que va dirigido a mujeres : )
Me encanto!!!.. Estoy apunto de egresar y me da pánico cobrar.. Siempre me digo a mi misma «Lo que sabes hacer te costo años de trabajo y mucho dinero, no lo regales». Pero ya sabes!. siempre esta la dudita de: «y si esta muy caro?, y si no lo quiere?».. Como dices eso toma mucho tiempo controlarlo. Saludos
Es cuestión de atreverse Mariangel : )
Muy bueno el artículo! Me ha encantado, es un tema muy importante que hay que tener clarísimo 🙂
Gracias Maria Jose : )
Buen post!
Cobrar lo que corresponde, es muchas veces difícil de estimar. Si uno se basa en la competencia, los valores se disparan hacia arriba y abajo en diferencias enormes. Por eso nadie mejor que uno mismo, para saber dar valor al trabajo.
Exacto Marcelo, hay que ser consciente de que la competencia que tu conoces no es toda la competencia ni un reflejo exacto de lo que deberías cobrar.
Por eso cuando me paran por la calle con el típico «te puedo hacer unas preguntas?» Respondo: la info. Se paga, cobro a 70 euros hora, tu misma dime donde envío la factura.
Ja,ja, muy bien dicho : )
Buenas recomendaciones. Tomamos nota!
Este post me cae como anillo al dedo debido a que ya me había enfrentado a esto de cobrar, pero no como ahora jajajaja y me surgen todas las dudas que colocan en los comentarios. Estoy saliendo de mi zona de confort, se han tardado en pagarme un trabajo que ya hice y entregué y mañana me toca recordarles: me debes la 2 parte por favor necesito que se haga efectivo para este viernes! Ahhhh en fin así se aprende y ves en que te equivocaste, para que no se repita, al principio es incómodo porque uno no valora su trabajo, te haces mil preguntas, te vuelves un ocho, después sacas fuerzas y lo enfrentas. El problema es que uno tiende a compararse con todo el mundo y al final es como que sales mal parado, pero como indica Marcelo «nadie mejor que uno mismo para saberle dar valor a su trabajo». Conclusión hay que hacerlo 🙂 sin penas y atreverse como nos aconseja Aida. Gracias por este post me acabas de dar muchos ánimos