Así, la característica más importante enarbolada por algunas empresas es su compromiso con la innovación y la tecnología, el desarrollo de nuevos procesos productivos, la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y los nuevos métodos de atención a la clientela adoptados.
Sin embargo, las fases de la I+D no acaban simplemente en el diseño y realización de un nuevo producto o servicio o en la renovación de un proceso. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de la tecnología no constituye un fin en sí mismo, sino un medio para la mejora global de la empresa y de su papel en el mercado.
De hecho, proveedores y clientela exigen que las empresas que han llevado a cabo proyectos de I+D demuestren los resultados tangibles de estos proyectos innovadores.
Entonces, después de una época de «boom» en la investigación y el desarrollo de nuevas ideas, las organizaciones deben cambiar su política, intentando obtener el máximo provecho de esos adelantos tecnológicos logrados en acciones renovadoras anteriores.
La consolidación de los negocios y los procesos innovadores promovidos se convierte en un fuerte aliado en la búsqueda de la competitividad, cuando buena parte de las compañías se centran únicamente en la concepción y desarrollo de proyectos de I+D. Eso sí, siempre teniendo en cuenta la naturaleza cambiante del mercado y la necesidad de estar a la par de sus avances tecnológicos.
De esta forma, en la etapa de consolidación prima el interés por examinar el resultado de los avances tecnológicos o las filosofías de gestión adoptadas.
Para ello, es bueno establecer una mirada objetiva que analice y refuerce las innovaciones introducidas:
– Optimizando al máximo los procesos productivos y la organización de la compañía, basando esta mejora en la utilización de herramientas sencillas y ya experimentadas con éxito en otros sectores.
– Vigorizando los vínculos con empresas clientes y proveedoras.
– Mejorando la comunicación interna de la empresa, de forma que toda la plantilla de la organización interiorice los cambios adoptados como parte de la filosofía de mejora continua de la organización.
Entonces, la evaluación y supervisión de aquellos proyectos realizados consigue consolidar la trayectoria de las compañías, reforzando sus vínculos con el mercado, además de facilitar el control de los niveles de calidad alcanzados.
El Portal para las Empresas de Navarra












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