Toma nota del paso a paso para convertir una idea en un negocio  (Parte I) 

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Desde el momento de la concepción de una idea, hasta la concretización hay de por miedo, un trabajo arduo, persistente, desvelador y sin duda alguna gratificante. La emoción de emprender algo que prácticamente desconoces puede darte algo más que mariposas en el estómago, y esta experiencia se pone un poco más, digamos, interesante si decides hacerlo en solitario. Es por ello que te traemos algunos lineamientos que deberás de tener en cuenta al momento de cristalizar tu proyecto:

¿Estoy listo para hacerlo?

Muchas personas que toman la decisión de emprender se preguntan si realmente están preparados para para dirigir una empresa y lo que es un poco más emocionante, la propia.

Recuerda que todo aquel que tenga la voluntad y la disposición de emprender, lo hará, sin embargo, aquellos que se hayan dedicado a capacitarse, tiene más posibilidades de tener un mejor desempeño en sus actividades y por lo tanto logran enfrentar satisfactoriamente los retos que supone tener su propio proyecto.

Por lo tanto, no te preocupes si te tomate un tiempo para aprender lo necesario, ya que mientras más preparado mejor. Y en este mundo, no siempre el que inicia de primero, será el número uno. Acá, lo importante son a disciplina, la persistencia y las ganas de ver cristalizados tus sueños. Por lo tanto, aquellos con la conciencia y las técnicas son lo que logran destacarse del resto.

Emprender un paso a la vez

Una forma de hacer un poco más dirigible este proceso es hacerlo por pasos o por faces. Siguiendo una secuencia lógica que debe partir de etapas básicas o iniciales, las cuales son analizar las capacidades y la factibilidad del negocio, para después, de a poco irse adentrado en las exigencias y competencias más complejas como lo serían el área contable, el blindaje jurídico, la búsqueda de la inyección de capital, sus fuentes, proveedores, entre otros. Cumplir cada uno de estos ítems de manera organizada hasta finalmente concretar la apertura de la empresa.

Este es un proceso que no sólo implica la realización de gestiones formales, sino que también involucras aspectos de relaciones públicas, como crear un banco de contactos profesionales, asesorías, desarrollar el liderazgo y la organización de agenda para compaginar armoniosamente la vida emprendedora con la personal.

El darle la importancia a cada uno de estas tareas, te asegurará contar con la suficiente solides en cada una de tus etapas de la consolidación de tu empresa.

Siempre ten a la mano tu plan

Sin importar que tu proyecto sea macroscópico o algo un poco más modesto, jamás pero jamás debes iniciarlo, sin tener un plan de acción delimitado. De no ser así, tendrás muchos dolores de cabeza, ya que te surgirán imprevistos por todos lados y como no sabrás o tendrás presente el protocolo a seguir, todo se te hará cuesta arriba.

Adicionalmente, el tener un plan escrito, te dará una vista concreta de si de verdad es viable tu proyecto.

Por otro lado, y algo que es de bastante aporte es que el tenerlo, te ayudará a refinar tus ideas, ya que las elevarás a la realidad, tendrás presente, ventas, gastos, inversiones, mercados, fluctuaciones de éste, oferta, demandas.

Los beneficios de tener un plan no se detienen ahí, sino que después de haber echado andar tu empresa, puedes consultarlo periódicamente para constatar que todo vaya con lo planeado, y en caso de no ser así, te da la oportunidad de tener claro en donde debes actuar para que sea así.

Algo que debes tener en cuenta que tener un plan no es un arma infalible para tener éxito, tus acciones deberán conjugarse para poder hacer frente a las distintas eventualidades, escenarios o retos a los cuales debas hacer frente.

Asimismo, el tener un plan de negocio te da la maravillosa posibilidad de conseguir posibles inversionistas. Por lo que indudablemente es algo que debes tener para trascender al siguiente nivel.

 Responde preguntas básicas

Cuando vayas a formularte tu plan de negocio, hay unas preguntas básicas las cuales debes resolver para tener plenamente delimitada tu idea, esas son: ¿Qué? ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo?  ¿Dónde? ¿Por qué? El tener resueltas estas preguntas básicas, le darán más cuerpo a tu idea y lograrás tener más caro lo que realmente quieres realizar para ponerlo en marcha.

Respondiendo estas interrogantes, defines tipo, objeto, objetivos, actores que intervienen, procesos adecuado, el entorno donde te vas a desarrollar, trazas pan de acción y estrategias de mercado, momento idóneo para hacerlo y le agregamos las expectativas que tenemos con todo esto.

La forma de estructurar plan de negocios son muchas, sin embargo, responder estas preguntas es una de las más básicas y es de dónde parte otras formas más sofisticada. Parecen fáciles, pero cada una tiene su justa importancia y requerimientos. La mejor opción es hacerlo paso a paso para ir respondiendo cada una de ellas. De igual manera, es recomendable que busques la ayuda de un experto que te asesore para hacerlo de una manera más profesional.

Asimismo, uno de los elementos al que se le debe de aplicar este cuestionario básico es el área jurídico y contable, la idea es tomar las previsiones adecuadas para estar al tanto de cualquier gasto, interés, impuesto, plazos que se tengan que cumplir por más insignificantes que estos parezcan, constituyen una base importante para la lograr concretar tu idea de negocio. Por lo tanto, no es viable una propuesta somera o que apena asome estás posibilidades, no es suficiente y se tiene que definir correcta y detalladamente. Ya que éstas forman parte esencial de la fundación de nuestra empresa.