Paciencia, la creencia firme en el resultado

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La ansiedad, la desesperación desencadenan las prisa descontrolada, las cuales son malas consejeras que pueden a llevarte equivocaciones que afectan el desempeño de tu emprendimiento. Tomar decisiones con la mete nublada no es recomendable para ningún negocio y menos cuando la base de esta fueron hechas sin revisar correctamente su efecto a futuro y sus implicaciones. En muchas ocasiones, esta sensación de angustia es tan fuerte, que incluso puede llevar a que abandones lo que has iniciado, faltando poco para la meta. No temas, para contrarrestar este efecto existe una solución tan sencilla, fiable como antigua. Estamos hablando de la paciencia.

“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”. Proverbio persa

Si bien a todos nos gusta, recibir gratificaciones instantáneas, debemos estar claros que beneficios mayores requieren tiempos de esperas de igual proporciones. Más aún, el demostrar paciencia es una clara muestra del efectivo manejo de la inteligencia emocional. Ya que administramos y mitigamos nuestra emociones que nos llevan a cometer acciones impulsivas, con la finalidad de obtener mejores resultados.

Conóceme y practícame: soy la paciencia

Existen diversas definiciones de la paciencia, lo que es maravilloso, pues ha sido estudiada desde tiempos remotos, e incluso en la era dorada de la educación. En la tradición filosófica se le conoce como “la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”.

Aristóteles la describía en sus Éticas como un “punto medio”, entre las emociones extremas, indicó que con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Asimismo, resaltó la importancia de ponerla en práctica, a través de un entrenamiento consiente.

Vemos entonces según estas definiciones que,  la paciencia es una virtud que se puede cultivar  y que si se practica, da mayor ventaja en los tiempos tempestuosos. Es la obtención final de un bien, por  haber mantenido una actitud encausada al manejo de contratiempos  y dificultades.

La prueba del bombón

Para ilustrar un poco este tema, sobre la paciencia y el control de los impulsos que nos privan de mejores resultados, veamos  la prueba del bombón, realizada por primera vez por el psicólogo  Walter Mischel  en los años sesenta.

Imagina que tienes cuatros años, y delante de ti está en una bandeja con una deliciosa golosina de chocolate. Un instructor te dice que puedes tomarlo ahora si quieres, pero que si esperas veinte minutos puedes tener dos en lugar de uno. Suena sencillo, pero para alguien de tan corta edad, es todo un reto. En este ejercicio se pone a prueba la eterna batalla que existe entre el impulso y la restricción, el yo y el ego, el deseo y el autocontrol, la postergación y la gratificación.

Suena sencillo y sin importancia, pero se supo que los niños que realizaron este test,  se les hizo un seguimiento  14 años después. Los que resistieron, demostraron ser adolescentes eficientes en el plano de la inteligencia interpersonal, seguros de sí mismos, personalmente eficaces y más capaces de enfrentarse a las frustraciones de la vida.

Entonces cuando emprendamos un proyecto y empecemos a ganar dinero, u otro bien,  veámoslo como nuestro primer bombón, que si resistimos no comerlo inmediatamente, obtendremos más beneficios.

No te preocupes, si no eres paciente ahora,  porque es un hábito que se puede adquirir y recuerda querido emprendedor que, para ser un gran árbol debes ser primero una semilla.

2 Comentarios

    • ¡Hola Equipo C.e.t. ! demostraron tener un bajo dominio del sistema de gratificación o recompensa por lo que en líneas generales eran más impulsivos y con tendencias a perder el control en ciertas situaciones ¡Saludos!