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La bajada del Rio Mótio

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Ignorant no paraba de dar vueltas a sus problemas, cuando se cruzo con su amigo Erudite. Conocedor del carácter de Ignorant, Erudite, le pregunto a qué se debía su mal estado de ánimo.

Ignorant le expuso que desde hacía un tiempo arrastraba serios problemas económicos.

Afirmando que la falta de interés en el trabajo, de los únicos tres trabajadores que realizaban las labores de campo, había forzado  ésta situación. Pues  el precio de los productos había bajado en exceso y debían producir más para abaratar.

Para solucionarlo, aumentó la remuneración a sus cinco asesores. Pero no consiguió mejorar la situación. Después contrató a otros dos expertos muy cualificados y mejor remunerados y los puso al frente de las áreas más delicadas de su negocio. Pero con ésta decisión tampoco logró su objetivo.

Deduciendo que, si había puesto a los siete mejores expertos asesores al frente de su negocio, los culpables de todos sus problemas eran los tres trabajadores improductivos. Ya no sabía qué hacer con esos tres trabajadores improductivos.

No sé qué más puedo hacer. Dame tu sabio consejo –le suplicó a Erudite.

Ese agónico grito de ayuda, inspiró a Erudite a narrarle ésta historia:

Hace muchos años, en una región de la lejana Gélida, vivían los karoyk y los chikchu.

Las dos tribus se sustentaban principalmente de lo que pescaban en la temporada de deshielos. Siendo sus miembros expertos pescadores y veloces remeros.

Pero cada tribu tenía su propio método para conseguir las provisiones. Los karoyk pescaban en comunidad, mientras que los chikchu, lo hacían de forma individual.

Tanto los karoyk como los chikchu eran pésimos nadadores, pero si algún karoyk caía al agua,  siempre era ayudado por sus compañeros de pesca. No así, lo que les ocurría a los chikchu, pues pescaban en solitario.

La embarcación que utilizaban los karoyk, la llamaban “barca-común”, y la utilizada por los chikchu la llamaban “hombre-barca”.

En la tribu karoyk, cuando siete niños alcanzaban la mayoría de edad, entre todos  construían una “barca-común”, capaz de transportar hasta ocho personas .

Mientras que cada cabeza de familia de los chikchu,  al hijo que alcanzaba la mayoría de edad le construía un “hombre-barca”.

Las embarcaciones karoyk eran de casco  plano y ancho, extremadamente estables pero lentas, por lo que no  requerían gran destreza. Las embarcaciones chikchu eran largas y de casco redondeado, livianas, veloces pero extremadamente inestables,  y requería de una gran pericia para su manejo.

Cierto día, el jefe de los chikchu, navegando velozmente por el Rio Mótio, paso como una centella delante de una embarcación de los karoyk. Y con aire de primacía, esperó en un remanso del rio a que llegaran. Fue una espera interminable.

Cuando la embarcación estuvo a su altura, propuso una competición entre las dos tribus,  que consistiría en bajar el Rio Mótio hasta su desembocadura en el Océano Helado, ganando la embarcación que primero llegará a la meta. Y para que las condiciones fuesen equitativas, las dos embarcaciones serían de ocho remeros cada una. Pensando que si remando el sólo tuvo que esperar considerablemente, cuanto más con siete tripulantes añadidos.

Los karoyk aceptaron gustosos el reto y lo comunicaron al resto de la tribu. El jefe chikchu hizo lo preceptivo a los suyos, y se emplazaron para el siguiente verano después del deshielo.

En el transcurso del invierno, los karoyk, restauraron, repararon y engrasaron el cuero de su mejor “barca-común”. Mientras, los chikchu construían un “hombre-barca” capaz de transportar ocho tripulantes.

Ambos equipos se habían preparado muy duramente para dar lo mejor de ellos en la competición.

En el día señalado, las dos embarcaciones y los equipos estaban listos. Y comenzó la carrera.

Después de tres largos días navegando por el Rio Grande, la  embarcación karoyk fue la que primero llegó al Océano Helado. Aventajando a sus adversarios en un día.

El jefe chikchu aceptó la derrota, pero los emplazó a otra carrera que se celebraría el verano siguiente.

El jefe chikchu y su equipo estaban desanimados tras la derrota.

Al llegar al poblado, el jefe, decidió que el año siguiente ganarían. Por lo que consultó con los mejores expertos de la tribu, cual podía ser la causa de la derrota y así enmendar los errores, para obtener la victoria.

Después de largos días estudiando la causa de la derrota, llegaron a una conclusión común:

-El equipo karoyk está formado por siete remeros y un capitán, mientras que nosotros somos un remero y siete capitanes.

Ya tenían la causa de la derrota, pero no hallaban la estrategia adecuada para lograr su objetivo.

Al no encontrar la estrategia adecuada, el jefe chikchu, busco al mejor experto estratega en competiciones fluviales, y a la semana siguiente se reunió con el consejo de expertos.

Es evidente que teniendo exceso de capitanes no podréis jamás vencer a los karoyk –dijo  el estratega-, la mejor estrategia será que recompongáis el equipo con  un remero, cuatro capitanes, dos supervisores de capitanes y un jefe de supervisores de capitanes. Prestando toda la atención en el remero, ya que debe ser el más cualificado, motivado y consciente de que toda la responsabilidad va a recaer en él.

El equipo entrenó durante el largo y helado invierno, centrando todos los esfuerzos en el remero, hasta que estuvieron convencidos que en esta ocasión vencerían por mucha diferencia a los karoyk.

El día señalado, llegó, las dos embarcaciones y los equipos estaban listos  para la carrera. Y comenzó la carrera.

Después de tres largos días navegando por el Rio Grande, la  embarcación karoyk fue la que primero llegó al Océano Helado. Aventajando, esta vez,  a sus adversarios en un día y medio.

El jefe chikchu aceptó nuevamente la derrota, volviendo a emplazarlos para el verano siguiente.

Y al igual que ocurrió en la edición anterior, reunió al consejo de expertos y al carísimo experto estratega.

El estratega reconoció que se había equivocado en la recomposición del equipo y diseñó una nueva estrategia.

Un remero, dos capitanes, dos supervisores de capitanes, dos jefes de supervisores de capitanes y un  comandante en jefe de embarcación.

Esta vez, la carga organizativa estaba más repartida y el comandante de embarcación coordinaría directamente a todos los responsables. Aunque, en definitiva, por mucho que coordinaran y organizaran, el remero seguía teniendo toda la responsabilidad.

Por tanto, aumentaron esfuerzos y acciones en la preparación corporal y la motivación personal del remero, haciendo énfasis que si perdían esta vez, toda la culpa recaería sobre él, pues desde la tribu se habían esforzado con los medios disponibles para que en la edición de ese año los chikchu ganaran la carrera.

El equipo entrenó durante el largo y helado invierno, centrando todos los esfuerzos en el remero, hasta que estuvieron convencidos que esta era la ocasión definitiva.

Llegó el deshielo, embarcaciones y equipos estaban listos. Y comenzó la carrera.

Tres largos días de navegación por el Rio Grande, y la  embarcación karoyk fue la que primero llegó al Océano Helado. Aventajando, esta vez,  a sus adversarios en dos días.

El jefe chikchu aceptó nuevamente la derrota, y sin darse por vencido, los volvió a emplazar para el siguiente deshielo.

El jefe, el consejo de experto y el estratega, por unanimidad, decidieron expulsar al remero por haber desempeñado mal su trabajo y la sanción fue el destierro a un lugar  más al norte de Gélida.

Los capitanes, supervisores de capitanes, jefes de supervisores de capitanes y el comandante en jefe de la embarcación, fueron premiados por su esfuerzo y motivados para que participaran en la próxima edición de la carrera.

El jefe chikchu habló a todos:

– Hemos escogido la mejor estrategia, nuestra motivación ha sido insuperable, pero nos ha fallado el remero y la embarcación. Así pues, enviaré espías a la tribu karoyk para que plagien su embarcación y construiremos una nueva para el año que viene.

Entre tanto que llegaba el deshielo, seguían buscando a otro remero que sustituyera al desterrado.

Al igual que los chikchu, amigo Ignorant, has errado en tu estrategia –dijo Erudite.

No tienes equipo, trabajadores y asesores no lo han formado.

Tus trabajadores están desmotivados, tú y tus asesores habeis contribuido a ello y esto ha resultado claramente nocivo para ti.

La motivación en los trabajadores de tu negocio  es vital, esto hará que ellos den todo de sí por sus propios objetivos y los tuyos. Y generaran éxito en tus negocios.

Administra tus recursos y el esfuerzo de ellos para que se cumplan los propósitos de tu negocio.

Despierta en ellos el deseo de ser mejor en lo que hacen.

Y recompénsalos, esto da reconocimiento a sus labores.

 

“La motivación es el impulso que dirige nuestras vidas”

 

(Relatos de Ignorant y Erudite)

 

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