En líneas generales la flexibilidad puede definirse como la habilidad para adaptarse con cierta facilidad a circunstancias y escenarios diversos con la finalidad de adaptarse a las normas. La importancia de esta habilidad radica en que con ella puedes “tratar a las personas como quieren ser y tratadas”. Y no hay nadie más feliz y abierto a opiniones y/o sugerencia que alguien que se siente a gusto con la manera en cómo se le presta atención.
Entonces la flexibilidad debe radicar en que debes tener una variedad de formas para abordar y entablar contacto con las personas. En otras palabras, corresponde tener distintas manera en cómo venderte y vender lo que ofertas. Eligiendo “intuitivamente” cual estilo se adapta a cada caso, a través de la percepción y la indagación.
Una de las cosas que hay que tener presente es que no puedes “etiquetar” a las personas. Tratarlos como “negros, blancos, árabe, homosexuales, médicos”, te cierra porque ya crees que tienes toda información que puedes tener. Como dice el especialista en ventas Carlos Rosales, no te pondrás a percibir gestos, vestuarios, no te preocuparas por hacer preguntas y no tendrás preciados datos que adaptar a las necesidades de tus prospectos.
No te preocupes si consideras algo cerrado, la flexibilidad como toda habilidad se hace a través del hábito.
Acá de te dejo unas recomendaciones para que comiences a ejercitar este “músculo”:
–No juzgues
Si bien existen cosas o principios que no te parecen, debes saber que existen variedad de criterios y costumbres como arena hay en la playa. Algo que no ves normal, es completamente aceptado dentro de otra cultura, país, estado, ciudad, barrio, vecindad o casa. Como dice el adagio popular “la normalidad es relativa”. Por lo tanto es ilógico armar juicios de valores a algo o alguien, sólo porque no es igual a la nuestra.
-No critiques
La mayoría de las críticas, vienen fundadas en el desconocimiento de circunstancias. No nos corresponde a nosotros ser acusadores encargados de “resaltar” los defectos o carencias de alguien.
Todos los días, no suprimas estas conductas sino cámbialas por “ponerte en los zapatos de esas personas” para así poder entender y ampliar el panorama y las perspectivas sobre la gente. Esto abrirá tu abanico de posibles clientes, considerablemente.
El autor Rosales señala en su libro “Personas compran personas” varias recomendaciones interesantes para ejercitar la flexibilidad, personalmente recomiendo que lean este excelente libro.












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