Esclareciendo la sombra de la palabra “vendedor”

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Desde hace siglos, en cuanto alguien dice la palabra “vendedor”, automáticamente las personas se ponen en guardia y piensan que ese “ser” vive solamente para engatusarte para que compres cosas que no necesitas.

En el mundo de los negocios, y la gente en particular, quieren tener grandes cantidades de dinero pero paradójicamente nadie quiere ser un vendedor, incluso los que dedican a esta actividad, le cambian y disfrazan el nombre para no ser identificados como vendedores. Tenemos entonces a los técnicos y asesores sobre calidad de vida, ejecutivos de oferta, etc. Todo para ocultar esta palabra, pero en efecto son vendedores con nombres exóticos.

Nadie sabe en qué momento de la historia este término empezó a crispar a la gente y a asociarlo con mal augurio, sin embargo el autor y experto en ventas Carlos Rosales, establece una posible y amena relación de lo que pudo haber pasado para “satanizar” este título. Rosales explica en su libro “Personas compran personas”; que en la religión cristiana, es muy común leer traducciones del pasaje en el que Judas traiciona a Jesús, que “lo vende”, pues aceptó dinero por su traición. El especialista resalta, que quizás, el uso tan funesto de esta palabra podría ser una explicación de porqué el oficio de vender tiene connotaciones tan negativas.

Ante lo expuesto, Rosales hace una pregunta interesante “¿Un vendedor es deshonesto por el simple hecho de ser vendedor? Siguiendo la misma línea el autor se responde con otra pregunta ¿Toda persona deshonesta tiene inclinación a oficio tan arduo y que exige tanta disciplina como las ventas? Si leemos esto, la resolución es sencilla, claramente no tiene sentido.

Sin duda el estigma que sigue al vendedor es tan marcado que la industria del cine ha creado un estereotipo: “hombre sucio, inescrupuloso que intenta engañarte”, sin embargo como resalta Carlos Rosales, paradójicamente “No hay producto exitoso, por maravilloso que sea, si nadie sale a venderlo”. Esto es una verdad innegable.

¿Cómo vamos? ¿Queriendo un poco más a los vendedores? ¿No? Bueno, quizás las cosas cambien cuando sepa que no hay dinero de ningún tipo si no hay ventas y que independientemente de la profesión u oficio que tenga ¡Todos somos vendedores! ¡Sorpresa! Nos vendemos como personas, como vecinos, como las parejas ideales para conseguir novios, como padres, como buenos trabajadores ante un reclutador de recursos humanos o a los ojos de nuestro jefe.

Sea lo que sea, siempre intentamos vender algo, una idea, un pensamiento, una razón.  Este es un oficio que todos practicamos sin darnos cuenta y que la mayoría desdeña, sin saber, que al hacerlo bien puede obtener grandes beneficios. como mejores puestos de trabajo, o lograr conquistar a esa persona que te robó el corazón.