De acuerdo a estudios realizados, la planeación estratégica ofrece ciertos riesgos o peligros, dado que toda planeación implica el compromiso de las partes involucradas y el cambio sistemático de toda la organización.
La planeación debe ser vista como un procedimiento formal para generar resultados articulados, en la forma de un sistema integrado de decisiones, lo que implica necesariamente un alto compromiso. Como es de suponerse, esto genera problemas, que obstaculizan su buen desenvolvimiento, entre los cuáles se pueden mencionar la ausencia de apoyo por parte de la alta gerencia y la existencia de un ambiente no favorable a la misma.
A pesar de los problemas inherentes al cargo, la alta gerencia no debe delegar su papel de planeador a otros. Esto tiende a desmoralizar a los demás colaboradores y a obstaculizar el desarrollo de metas factibles. El compromiso debe ser tanto con las estrategias como con el mismo proceso de elaboración de estrategias de planeación.
Por otra parte, el ambiente o clima adecuado a la planeación debe orientarse hacia la promoción del cambio. El cambio es incómodo y adaptarse a él problemático. Las tareas son fáciles de listar, pero la conducta y los viejos hábitos no son fáciles de cambiar. A veces es necesario recoger información fuera de la organización, solicitar nuevas perspectivas y adaptar las nueva aproximaciones a la propia empresa. Sin embargo, en muchos casos se observa que la misma planeación tiende a obstaculizar el cambio, generando un ambiente adverso a la misma.
La organización en si juega un papel importante, ya que debe tener las condiciones necesarias para controlar el ambiente, predecir su curso y ofrecer un cierto nivel de estabilidad. Son los sistemas administrativos los que hacen posible la planeación, desarrollando un pensamiento estratégico. En otras palabras, la estrategia determina la dirección y los indicadores de éxito. A partir de lo anterior, hay que evaluar los aspectos básicos del negocio: ¿por qué se hace lo que se hace? ¿Por qué hacerlo en la forma que se está haciendo? Cómo resultado surge la pregunta ¿Cómo debemos organizarnos?, lo que implica revisar tanto la estructura como los procesos.
Los miembros de una organización necesitan un marco estable y comprensible dentro del cuál puedan trabajar juntos para alcanzar las metas organizacionales. El diseño organizacional es el proceso para decidir cuál es la forma adecuada de dividir y de coordinar las actividades de la organización a la luz de las metas y del plan estratégico de la empresa, así como de las circunstancias del entorno en el cual se pone en práctica dicho plan.
Todo lo anterior sólo se puede lograr a través de una buena comunicación, trabajo en equipo y con un liderazgo eficiente. Hay que darle a la gente varias oportunidades para compartir sus preocupaciones, hacer preguntas y ofrecer ideas. A mayor cantidad de gente involucradas en el proceso, menor la cantidad de deserciones o sabotajes internos.












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